Tras la muerte que había asolado todo el pueblo, solo el viejo Karlson y el sanginario Sheriff quedaban en pie. Las relucientes pistolas guardadas en sus fundas y salpicaduras de sangre en sus desvenzijadas camisas blancas.
"Vamos sheriff el viejo Karlson siempre ha respetado las leyes de Deadville". dijo el viejo asesino mientras fruncia el ceño por la acción del sol.
"¡Viejo! has de encontrar tu perdón en la horca".
"Puede ser, pero hoy no será el día y mucho menos tú serás el perro que me lleve hasta el cadalso".
Desenfundaron rápido, volaron las balas, rodaron por el suelo y el polvo pronto cubrió a los contendientes. Pero en el día de los santos inocentes, la ley jamás encuentra fortuna. Y en la pequeña villa mejicana queda tendido para los vuitres el cuerpo cosido a plomo del demenciado sheriff.
Que partidas nos pegamos Monti y yo al Bang ayer.